Judíos. Sefarditas. Conversos - Ángel Alcalá

La expulsión de 1492 y sus consecuencias Ponencias delCongreso Internacional celebrado en Nueva York en Noviembre de 1992
Los acontecimientos de 1492 -annus mirabilis, y para otros horribilis, de la compleja historia de España-, abrieron en el proceso de su configuración como nación y estado moderno una brecha, de gloria o de horror, según se mire, que no se ha cerrado todavía. La intolerancia unitarista, que catalizó en el edicto de expulsión de los judíos, endureció su mentalidad colectiva y la cerró a varias vías de lo que vino a ser la modernidad que hoy configura al mundo civilizado. Como, exactamente 500 años después, proclamó S. M. el Rey Juan Carlos I, al conmemorar en Madrid, junto al Presidente de Israel, la promulgación de ese edicto por los llamados Reyes Católicos en Granada el 31 de marzo de 1492, la España actual «ha aprendido lo bastante de los errores y éxitos de su historia pasada... Nunca más volverán el odio o la intolerancia a llevar a España a la desolación y al exilio».
La expulsión ha sacudido desde siempre las fibras más íntimas del pueblo judío y del español, y varias cuestiones en torno a ella han recibido de los historiadores respuestas contradictorias. Tanto los eruditos como el público en general han tendido a exagerar su influencia en las instituciones religiosas, la economía, la cultura y la sociedad españolas. En todo caso, la ignorancia o confusiones sobre ella amenazan con quebrar la confianza entre judíos, creyentes o no, y cristianos en general y españoles, creyentes o no; confianza, basada en la objetividad, que es condición indispensable del mutuo entendimiento histórico y de la convivencia en paz.
Este planteamiento se congratula por la permanente aunque conflictiva simbiosis entre lo judío y lo español, entre lo judío y lo cristiano, bien demostrada en el hecho de que buena parte de los grandes escritores y muchos de los santos y místicos del Siglo de Oro sean de sangre judía. A promover esta visión constructiva de la historia española, tras reconocer sus inmensos errores, a proporcionar la información necesaria para abordarla, a mostrar a otros países cómo España sabe aprender -ojalá para siempre- de esos errores en esta época de nueva «limpieza étnica» responde este libro, que recoge las ponencias defendidas en el congreso internacional que tuvo lugar en Nueva York en noviembre de 1992