Bataliús - Fernando Díaz Esteban

El Reino Taifa de Badajoz, Estudios En la primavera de 1995 se celebró el Congreso Hispano-Luso sobre el Reino Taifa de Badajoz. Participaron especialistas de las Universidades de Alicante, Évora, Extremadura, Madrid, Lisboa, Las Palmas de Gran Canaria y Sevilla, y de las Reales Academias de Extremadura y de Toledo.

En la primavera de 1995 se celebró el Congreso Hispano-Luso sobre el Reino Taifa de Badajoz. Participaron especialistas de las Universidades de Alicante, Évora, Extremadura, Madrid, Lisboa, Las Palmas de Gran Canaria y Sevilla, y de las Reales Academias de Extremadura y de Toledo.

La Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura hizo posible su realización mediante una subvención, a la que hay que añadir otra del Rectorado de la Universidad de Extremadura y las amables colaboraciones de las Cámaras Municipales de Elvas y Évora, el Rectorado de la Universidad de Évora, el Ayuntamiento de Trujillo, la Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz, la Fundación Xavier de Salas de Trujillo y el Museo Arquelógico Provincial de Badajoz. Damos las gracias una vez más a todas estas Instituciones y a las personas que las representaron.

Con prontitud poco habitual, aparece ahora el fruto del Congreso mediante una selección de las ponencias que en su día se presentaron, a las cuales sus Autores libremente han reelaborado para su publicación en este libro. La Comisión Organizadora quiere de jar constancia de su diligente colaboración a to largo de las correcciones de pruebas.

Aunque la historia de la Taifa de Badajoz a grandes rasgos es conocida, se consideró oportuna la organización del Congreso por dos razones: la primera, porque a pesar de los recientes, completos y excelentes trabajos de Terron Albarrán y de Pérez Álvarez, siempre cabe en un trabajo científico aportar nuevos detalles o nuevas perspectivas de interpretación; la segunda, porque la Taifa de Badajoz hay que mirarla simultáneamente desde su vertiente extremeña y portuguesa y la colaboración de estudiosos portugueses y españoles es en este caso imprescindible.

Las dos grandes obras de historia de Badajoz escritas en el siglo XVI y XVII son los Discursos Patrios de la Real Ciudad de Badajozl de Rodrigo Dosma Delgado y laHistoria Eclesiástica de la Ciudad y Obispado de Badajoz2 de Juan Solano de Figueroa y Altamirano. La primera, terminada a finales del siglo XVI se publicó póstumamente en 1601; la segunda, terminada to más tarde en 1670, permaneció manuscrita hasta que el Centro de Estudios Extremeños la empezó a publicar en varios tomos desde 1929. Ninguna de las dos obras pasa más a11á de unas referencias brevísimas y ocasionales (caso de Dosma) o generales (una página en Solano) del período musulmán y de la reconquista. Dosma todavía habla de los moriscos ancianos que en su tiempo residían en la ciudad y la conversión por el obispo Manrique de la última familia musulmana de Badajoz; Solano, que aprueba la expulsión de moros y judíos, hace referencia a los impuestos que debían pagar moros y judíos en la Edad Media; sitúa, además, el lugar de la judería de Badajoz y lamenta la ruina en que ya estaban los lugares antiguos, entre ellos los de la alcazaba; su evocación nos permite vislumbrar poéticamente cómo sería el espacio de la alcazaba en su época de esplendor3.

No hay que escandalizarse por la deficiente información sobre el reino taifa de Badajoz de Dosma y de Solano. A la falta de conocimiento directo de las fuentes árabes, normal en su época, hay que añadir la finalidad de sus obras: Dosma quiere reivindicar para Badajoz el antiguo obispado de Pax, que él sitúa en Pax Augusta o Bada joz, ya existente en época romana, y no en Pax Julia o Be ja (Portugal) que es el normalmente aceptado. Solano quiere completar las informaciones de Dosma y añadir santos y celebridades que vivieron en la diócesis. La época musulmana solamente les interesaba, por tanto, en cuanto que existieron mozárabes que conservaron la tradición y el culto cristiano en la ciudad. Así, Dosma transcribe el epitafio del obispo Daniel, del siglo X, y Solano afirma que la construcción de la catedral de San Juan de Badajoz se hizo sobre las modestas ruinas de una iglesia mozárabe extramuros, situadas debajo del púlpito de la catedral actual.

La primera monografía sobre el reino taifa es la de Martínez Martínez4 doctor enFilosofía y Letras, licenciado en Derecho y Correspondiente de la Real Academia de la Historia, que consultaba con los arabistas y académicos Codera y Saavedra, porque é1 no sabía árabe. Es curiosa la animosidad con que se expresa en ocasiones contra la civilización arábigo-musulmana: "una mala copia de la civilización griega, afeada por la disparatada religión de Mahoma" (pág. 81) dice después de haber elogiado el florecimiento científico y literario del Califato de Córdoba y su reflejo en la taifa. Su traba jo de recopilación es meritorio, y aunque adolece de los inconvenientes de basarse generalmente en datos de segunda mano, aporta a veces ideas y datos propios, como es la correcta traducción de la lápida del obispo mozarabe de Badajoz, Daniel, muerto el año 1000. Comienza con la etimología y datos romanos, prerromanos y visigodos de la comarca de Bada joz, sigue con la ocupación musulmana hasta Almanzor, la taifa, los Almorávides y los Almohades y continúa con la Reconquista cristiana de Extremadura hasta que finaliza con la ayuda de las órdenes Militares. En 44 (43 reales) Apéndices presenta otras tantas copias de documentos, en su mayoría privilegios, donociones, cesiones, etc. de las órdenes del Temple, Alcántara y Santiago. Han de pasar 61 años para que aparezca otra monografía, más concreta, la de H. R. Idris, centrada en la dinastía de los aftásidas5, a la que siete años después siguió la de Manuel Terrón Albarránb, con una detallada localización de Sacralias-Sagra jas-Zallaka. Prácticamente simultáneas (una es de 1991 y otra de 1992) son dos obras nuevas, definitvas y al mismo tiempo complementarias en muchos aspectos. Una es la Extremadura Musulmana de Terrón Albarrán7, la otra es Fuentes Árabes de Pérez Álvarezg. La abundantísima bibliografía que contienen estos dos últimos libros, nos recuerda que prácticamente en todos los aspectos (arqueología, literatura, toponimia, epigrafía, economía, política, arte, etc.) han ido surgiendo más y más estudios parciales sobre el extenso territorio hispano-portugués comprendido durante, antes, y después de la Taifa. A tan extensas bibliografías, que recomendamos, hay que añadir, por amable comunicación de la profesora M. T. Garulo de la Universidad Complutense, la noticia de que en 1989 se leyó una tesis doctoral de Bruna Soravia sobre los Aftásidas, a la que hay que añadir la extensa bibliografía sobre los aftasíes publicada en Studi Magrebini XXI (1989), y el libro de V. Lagardére Le vandredi de Zallága, Paris, 1989.

En la tabla del CONTENIDO puede verse los campos en que el presente libro desea ofrecer al público culto y a los estudiosos los datos y propuestas que son el resultado de las investigaciones de sus Autores.