Del Candelabro a la Encina - Jornadas extremeñas de estudios judaicos

Dicen los que de estas cosas saben que los judíos no tienen mazal (que así es como se denomina en hebreo al tener estrella, en el sentido de tener destino o suerte), puesto que para el judío sólo deben contar los vínculos que le unen a esa Torá que, siendo perenne, no puede verse afectada por lo contingente. Pero pese a ello, pese a esa privilegiada trabazón con aquello que no conoce ni puede conocer cambio, nada en el pensamiento judío es estático o yerto. Todo él es proceso histórico. Y ya el sagrado tetragrama expresa, evocando al unísono todas las posibilidades de existencia, este esencial dinamismo. Es paradoja pura, perennidad en devenir.

Dicen los que de estas cosas saben que los judíos no tienen mazal (que así es como se denomina en hebreo al tener estrella, en el sentido de tener destino o suerte), puesto que para el judío sólo deben contar los vínculos que le unen a esa Torá que, siendo perenne, no puede verse afectada por lo contingente. Pero pese a ello, pese a esa privilegiada trabazón con aquello que no conoce ni puede conocer cambio, nada en el pensamiento judío es estático o yerto. Todo él es proceso histórico. Y ya el sagrado tetragrama expresa, evocando al unísono todas las posibilidades de existencia, este esencial dinamismo. Es paradoja pura, perennidad en devenir.

De ahí la importancia que da el judaísmo a la rememoración creativa. Todo está al servicio de una pauta magistral creada desde el origen que nunca interpretada totalmente a la perfección, tiene además la particularidad de existir solamente en el instante preciso de cada nuevo intento de interpretación.

Y por eso ahora, obligados de nuevo a rememorar hechos pasados, gozoso es que lo primero que venga a nuestra memoria sea el particular espíritu con el que, todos y cada uno de nosotros, acudimos a estas Jornadas Extremeñas de Estudios Judaicos celebradas en el hermoso valle del Ambroz.

ANTONIO J. ESCUDERO RÍOS Y JOAQUÍN LLEDÓ

JORNADAS EXTREMEÑAS DE ESTUDIOS JUDAICOS Hervás (Cáceres), marzo 1995

(en XIX/42 El Olivo, julio - diciembre'95)