Expulsión de los Judíos de la Corona de Aragón, La - Rafael Conde y Delgado de Molina

En 1973 publicaba Pilar León Tello, del Archivo Histórico Nacional, la carta de Fernando el Católico al conde de Aranda ordenándole la expulsión de los judíos de su señorío, y comentaba que «la bibliografía sobre el destierro en Aragón es muy escasa> .1 Esta escasez era debida, en gran medida, al silencio que sobre el tema guardaban los registros de la Real Cancillería de la Corona.

En 1973 publicaba Pilar León Tello, del Archivo Histórico Nacional, la carta de Fernando el Católico al conde de Aranda ordenándole la expulsión de los judíos de su señorío, y comentaba que «la bibliografía sobre el destierro en Aragón es muy escasa> .1 Esta escasez era debida, en gran medida, al silencio que sobre el tema guardaban los registros de la Real Cancillería de la Corona.

Este silencio era inexplicable. Un suceso de tal trascendencia debía haber dejado sus huellas en la documentación cancilleresca aragonesa. Y las dejó, sólo que estaban perdidas. Porque en un fondo de la sección de Real Patrimonio del Archivo de la Corona de Aragón, fondo que había quedado por clasificar cuando el archivero Pallejà formó las series a principios del presente siglo, y que el Subdirector del Centro Antonio María Aragó estaba trabajando cuando le sorprendió la muerte, ha aparecido un registro de cancillería y en é1, a partir del folio 129 v. se contiene un total de 151 documentos relativos a la expulsión de los judíos de la corona aragonesa.

El registro es el Diversorum Sigilli Secreti II.°,2 actualmente incorporado a la sección de Cancillería con el número 3.665 bis. No es incoherente pensar que, dadas las consecuencias que la expulsión tuvo en la administración del fisco regio, la oficina del Maestre Racional pidiera el registro a fin de controlar mejor la operación, y en los fondos de dicha oficina permaneció quinientos años olvidado.

Los documentos que siguen son, pues, los contenidos en dicho registro, más dos documentos que publico en Apéndice, y que son el decreto de expulsión firmado por Torquemada once días antes del real, y los poderes que fueron dados a los representates de la Inquisición de Gerona para intervenir en operación.