Los Judíos de Epaña, Ellie Kedourie

MUCHOS libros han contado la historia de «los judíos en España». Ninguno, hasta éste, la de «los judíos de España». Porque no se trata de hablar tan sólo del pueblo que habitó en nuestro suelo hasta la expulsión de 1492, o de los «judíos secretos» que quedaron en España -hubo procesos y condenas contra ellos hasta fines del siglo XVIII, sino también de quienes, expulsados de la península, marcharon al imperio otomano, a Holanda o a Inglaterra, donde se convirtieron en prósperos comerciantes y miembros destacados de la comunidad, y conservaron no sólo el recuerdo y la huella cultural de su origen, sino también la lengua (a fines del siglo XVII seguían publicando libros en castellano en Ams
MUCHOS libros han contado la historia de «los judíos en España». Ninguno, hasta éste, la de «los judíos de España». Porque no se trata de hablar tan sólo del pueblo que habitó en nuestro suelo hasta la expulsión de 1492, o de los «judíos secretos» que quedaron en España -hubo procesos y condenas contra ellos hasta fines del siglo XVIII, sino también de quienes, expulsados de la península, marcharon al imperio otomano, a Holanda o a Inglaterra, donde se convirtieron en prósperos comerciantes y miembros destacados de la comunidad, y conservaron no sólo el recuerdo y la huella cultural de su origen, sino también la lengua (a fines del siglo XVII seguían publicando libros en castellano en Ams
terdam y en pleno siglo XX aparecfan en Salónica periódicos titulados EL Tiempo 0 El Telégrafo). Gentes entre las que figuran nombres tan destacados como los de Spinoza, David Ricardo o el del falso mesías Sabatai Zevi. Para contarnos esta historia, Elie Kedourie ha recurrido aquí a los más prestigiosos historiadores de universidades europeas, norteamericanas e israelíes; entre ellos, Angus MacKa , que estudia la «convivencia» entre las tres culturas durante la Edad Media; Henry Kamen, que analiza la expulsión y sus consecuencias; Haim Beinart, sobre los conversos; John Lynch, que traza el panorama de España tras la expulsión, o Jonathan Israel, que se ocupa de los sefardíes en Holanda.