Sidur Bircat Shelomó

Libro de rezosSegún el rito sefaradí Edición bilingüe con traducción al español, transliteración fonética y leyes
Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha sentido la necesidad de rezar. Como el Talmud (Berajot 5a) señaló, el término mismo utilizado por la Torá para referirse al alma, néfesh, en sí mismo implica la idea de rezo. El hombre es un ser que reza. Sí, pero, ¿para qué?
Aunque la parte mayoritaria del rezo -la Ámidáprincipalmente consiste de peticiones, de hecho expresa mucho más que una mera solicitud al Creador para que Él nos satisfaga nuestras necesidades. La raíz de la palabra hebrea rezo, es que significa juzgar, analizar. Y el acto de rezar es expresado en la lengua sagrada como ***** que es un verbo reflexivo. Así, pues, la traducción estrictamente literal de ***** sería analizarse a sí mismo.
Esto no solamente implica que en el proceso de rezar el ser humano se ve obligado a examinar y analizar sus peticiones para tratar de discernir si son realmente necesarias o espiritualmente provechosas para él. En esencia significa que el vehículo más íntimo que el ser humano posee para comunicarse con su Creador inelud.iblemente implica el deber de introspección y evaluación de sí mismo. ¿Por qué es necesaria esta introspección?
En su clásica obra de ética Mesilat Yesharim, Rabí Moshé Jayim Luzzatto (Ramjal), enfatiza que el ser humano fue creado para "deleitarse en el Eterno y beneficiarse del esplendor de Su Presencia". Dios creó al ser humano con el propósito de permitirle alcanzar su propia perfección. El medio idóneo para lograr esto es el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos (mitsvot). La Torá y los preceptos hacen que el ser humano se convierta en recipiente de la bondad divina. Dios siempre da y quiere dar; todo depende de la medida en que el ser humano desarrolle su capacidad para recibir lo que el Creador le ofrece.
El Creador desea que nos apeguemos a Él y nos beneficiemos de la perfección espiritual que Él nos ofrece. Y es precisamente aquí que el rezo cumple una tarea primordial: además de las otras funciones que cumple, el rezo -entendido como ejercicio de introspección y análisis personal- nos vuelve más perceptivos y
más sensibles a los verdaderos valores de la vida. Tomar plena conciencia de cuál es el objetivo central hacia el que debe tender el ser humano nos convierte en recipientes idóneos de la bondad divina.
Para esta Editorial constituye un privilegio y un orgullo presentar al público judío de habla hispana este libro de rezos sefaradí, en edición bilingüe y con transliteración fonética. Creemos que su beneficio será doble: por un lado, se pretende atender las necesidades del público en general, dependiendo de su nivel de conocimiento del hebreo; segundo, también tiene un propósito didáctico, pues esperamos que por medio de la transliteración fonética y la lectura de la traducción la gente paulatinamente se familiarice más y más con los rezos en la lengua sagrada.
Ariel Antebi

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