Libro de Hayyuy, El - Yahya Ibn Dawud

La historia de la filología hebrea en la Edad Media es un campo a la vez dificil y muy atractivo. Todo el renacer de la cultura judía que se dio en este periodo, y muy en particular en la Península Ibérica, tuvo su base y su punto de partida en este estudio de la lengua de la Biblia. Para unas comunidades esencialmente religiosas, equivalía a encontrar la clave para entender adecuadamente los textos sagrados y dar nuevo sentido a su vida espiritual. Pero además, llegar a dominar plenamente esa lengua, y ser capaces de usarla de nuevo en forma escrita y hablada, significaba volver a conocer a fondo el patrimonio del pueblo judío. Era un replanteamiento de los valores propios, descubiertos gracias al impulso de la cultura árabe circundante que animaba a bucear en el pasado histórico y lingüístico. Y era abrir una puerta a la cultura secular de la época, al gusto por la belleza y la cultura, a poder disfrutar plenamente de la vida de los sentidos y la estética en ese ambiente tan seductor de la sociedad andalus.
La historia de la filología hebrea en la Edad Media es un campo a la vez dificil y muy atractivo. Todo el renacer de la cultura judía que se dio en este periodo, y muy en particular en la Península Ibérica, tuvo su base y su punto de partida en este estudio de la lengua de la Biblia. Para unas comunidades esencialmente religiosas, equivalía a encontrar la clave para entender adecuadamente los textos sagrados y dar nuevo sentido a su vida espiritual. Pero además, llegar a dominar plenamente esa lengua, y ser capaces de usarla de nuevo en forma escrita y hablada, significaba volver a conocer a fondo el patrimonio del pueblo judío. Era un replanteamiento de los valores propios, descubiertos gracias al impulso de la cultura árabe circundante que animaba a bucear en el pasado histórico y lingüístico. Y era abrir una puerta a la cultura secular de la época, al gusto por la belleza y la cultura, a poder disfrutar plenamente de la vida de los sentidos y la estética en ese ambiente tan seductor de la sociedad andalus.
Tras unos comienzos brillantes en Oriente, en donde brillaron varios gramáticos caraítas y el gran Sé`adyah Ga'on, la filología hebrea llegaría pronto a través del Norte de Africa a al-Andalus. A mediados del siglo X los primeros estudios y debates lingüísticos de los judíos de Córdoba servirian de base para la creación de esa cultura particular que caracteriza al judaísmo andalusí. Al principio, fueron sólo tanteos, con muchos aspectos positivos pero con limitaciones claras. Sin embargo, a fines de ese mismo siglo se produce un avance espectacular, y es precisamente llayyúy el lingüista judío de origen magrebí, establecido en Córdoba, el que llevará la filología andalusí a su mayor altura. En su obra incorpora el saber gramatical y léxico de los filólogos árabes, y los aplica con mentalidad de buen lingüista a la lengua de la Biblia. A diferencia de otros estudios que se habían hecho en Córdoba, él escribe en judeo-árabe. La claridad, rigor y consecuencia con la que aplicó los principios de la lingüística a la interpretación de las formas del hebreo bíblico produjeron un impacto impresionante y dejaron una huella duradera en la gramática y lexicografía hebreas que alcanzó por igual a sus partidarios y adversarios.
La obra de Hayyüy presenta unas dificultades muy particulares. Por la lengua empleada, por los términos técnicos que creó o adaptó, por su sis-tema complejo y particular de entender la lengua. De ahí que tengamos que agradecer de un modo especial al Dr. José Martínez Delgado que nos ofrezca esta versión castellana de una de las obras más importantes de la lingüística hebrea medieval. Si es verdad que en el siglo XI Hayyüy fue traducido al hebreo por Moseh Ibn Chiquitilla, y en el siglo XII por Abraham ibn `Ezra', no existe ninguna traducción a lenguas occidentales, que sepamos, posterior ala que publicó Nutt en 1870 a partir de la primera versión hebrea. José Martínez ha trabajado muy a fondo la edición original y la traducción hebrea de la obra de Hayyüy, se ha adentrado muy profundamente en su modo de pensar y de trabajar, ha tratado de entenderlo en el marco de la lingüística helenística, árabe y judía, y nos ofrece una versión seria y madura, muy pensada y elaborada, que permitirá entender adecuadamente una de las obras más decisivas de la filología hebrea. Tendrán que felicitarse por ello no sólo los hebraístas, sino también las personas interesadas por el estudio de la historia de la lingüística en general. Queremos felicitar a la Universidad de Granada por continuar su tradición de obras gramaticales hebraico-andalusíes con esta magnífica publicación.
Ángel Sáenz-Badillos