Los vedas: ensayos de traducción y exégesis,Coomaraswamy, Ananda Kentish

Es muy evidente que para una comprensión de los Vedas, un conocimiento del sánscrito, por muy profundo que sea, es insuficiente. Los indios mismos, en lo que concierne a los Vedas, no confían en su conocimiento del sánscrito, e insisten en la necesidad absoluta del estudio a los pies de un gurú. ... 
Es muy evidente que para una comprensión de los Vedas, un conocimiento del sánscrito, por muy profundo que sea, es insuficiente. Los indios mismos, en lo que concierne a los Vedas, no confían en su conocimiento del sánscrito, e insisten en la necesidad absoluta del estudio a los pies de un gurú. Eso no es posible en el mismo sentido para los estudiosos europeos. Sin embargo, Europa posee también una tradición fundada en los principios primeros. Aquella mentalidad que, en los siglos XII y XIII, dio nacimiento a un cristianismo intelectual que debe tanto a Maimónides, a Aristóteles y a los árabes como a la Biblia misma, no habría encontrado «difíciles» los Vedas. Por ejemplo, aquellos que comprendían que «La paternidad y la filiación… son propiedades dependientes», o que Dios «no puede ser una Persona sin una Naturaleza, ni su Naturaleza puede ser sin una Persona», Maestro Eckhart I.268 y 394 , o que hubieran leído más tarde estas palabras de Dante «Oh Virgen Madre, hija de tu Hijo», Paradiso XXXIII, no habrían visto en la generación mutua de Purusa y Viraj, o de Daksa y Aditi un modo de pensamiento arbitrario o primitivo: aquellos que estuvieran familiarizados con las concepciones cristianas de la Divinidad como «vacío», «desnudo», y «como si no fuera», no se habrían desconcertado por las descripciones de Eso como «Muerte» (m•tyu), y como no siendo «de ninguna manera» (neti, neti). Para aquellos que incluso hoy día tienen alguna idea de lo que se entiende por una «reconciliación de los opuestos», o que han comprendido parcialmente la relación entre la consciencia consciente del hombre y las fuentes inconscientes de sus facultades, podría ser evidente la significación de las Aguas como un «manantial in-agotable» de las posibilidades de existencia. Cuando Blake habla de un «Matrimonio del Cielo y el Infierno», o cuando Swinburne escribe, «Sólo te ruego que seas», en ello hay implícito más de los Vedas de lo que puede encontrarse en muchas disquisiciones eruditas sobre su «filosofía»....